Derechos de las audiencias
Por: Oscar Müller Creel
Se atribuye a René Descartes la frase cogito ergo sum (pienso luego existo), lo que nos describe un elemento esencial de nuestra faceta como entes de derechos, derecho a la Libertad de Pensamiento, que es una prerrogativa que brota de nuestra propia existencia.
Si tomamos en consideración que, por nuestra propia naturaleza, somos entes sociales, es decir que requerimos vivir en convivencia con los demás, se deriva otro derecho esencial, la facultad de trasmitir nuestro pensamiento a los otros, el derecho que conocemos como Libertad de Expresión.
Pensar y comunicar, dos derechos que serían muy poco eficientes sin la concurrencia de una tercera facultad: la de recibir información que nos permita crear ideas (pensar), para comunicarlas en nuestro entorno social (expresar), y para esto es necesaria otra facultad, que consiste en recibir información.
La libertad de información se traduce en dos caras: La facultad de recibir información, la que no puede ser posible sin su anverso la facultad de trasmitir la información. Estas dos facetas adquieren un valor esencial cuando se trata de los medios masivos de comunicación, que debe traducirse en la posibilidad REAL de recibir datos que nos lleven a formar criterio, respecto de lo que sucede en el entorno del actuar del gobierno y los políticos de ahí que este derecho adquiere importancia vital para una democracia, pues no se puede optar si no se tienen los elementos que permitan, a nuestro pensamiento, tomar decisiones y expresarlas en un proceso electivo.
Esto es lo que se encuentra en juego con dos aspectos, la consulta que se está realizando respecto a la regulación de los Derechos de las Audiencias, mediante un acuerdo que pretende establecer reglas a los medios de comunicación y las demandas contra periodistas, por información trasmitida, que afecta a personas; estos elementos implican un ejercicio del poder del Estado para crear un fenómeno que se llama autocensura y que tiene por objeto inhibir la radio, televisión y redes sociales, así como a las personas que se dedican al periodismo que limitan la información que trasmiten, por temor a ser sujeto de represalias.
Las reglas de los Derechos de las Audiencias, cuya consulta está en trámite, establecen obligaciones de los medios para que la trasmisión permita diferenciar entre publicidad y contenido, y opinión e información noticiosa, que esta última este respaldada por un actuar diligente que permita evitar la información falsa o descontextualizada y que también permita el Derecho de Réplica, así como acceso a las personas discapacitadas y obliga a los medios a contar con un Código de Ética y una persona designada como Defensora de los Derechos de las Audiencias que deberán registrarse ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones.
Hasta aquí todo en orden se pretende regular el derecho que tenemos las personas de recibir información de calidad; la cuestión es que las quejas que se presenten podrán ser revisadas por la Comisión, lo que se traduce que, en última instancia, será el Poder Público quien determine si se violentaron los derechos de las audiencias, que además tendrá facultades de supervisión y, si considera que se han violado los lineamientos, podrá imponer una sanción de hasta el 1% (uno por ciento) de los ingresos acumulables de la Concesionaria o Programadora, de acuerdo con sus registros contables.
Por lo que se refiere a las demandas contra periodistas debe observarse que entre las de mayor peso en nuestro sistema, son las promovidas contra dos prestigiados personajes de la comunicación en México: Ciro Gómez Leyva y Carlos Loret de Mola, sobre el primero pesa una demanda de Pío López Obrador por más de 200 millones de pesos y sobre el segundo la amenaza de una demanda por Israel Vallarta quien fue procesado como presunto secuestrador.
Piensa usted que el gobierno y los jueces van a actuar correctamente al aplicar la Ley, en lo personal lo dudo pues los ataques desde el poder público hacia los medios de comunicación y periodistas independientes, son cosa de todos los días dese la tribuna presidencial y con la toma al Poder Judicial que se hizo con la reforma, difícil será encontrar jueces imparciales y honestos, que no se dobleguen ante los designios presidenciales.
Si usted fuera periodista o dueño de un medio de comunicación, muy Posiblemente pensaría dos veces en hacer público algo que incomodase al poder y con esto se logra la autocensura y se violenta el derecho de los ciudadanos a obtener información real y plural, que de base a la diversidad de opinión propia de una democracia.